Memoria viva a través de la comida en Can Mussonet

Memoria viva a través de la comida en Can Mussonet

Can Mussonet fue hace tiempo el colmado de Sant Rafel y funcionó también como oficina postal. Una parte de la historia del pueblo y de sus vecinos ha transcurrido entre las paredes de una casa payesa que, ahora, vuelve a estar llena de vida. Marga Serra, descendiente de la familia ‘Mussonet’, decidió hace cinco años hacer realidad su sueño de convertirla en un lugar acogedor en el que la gente pudiera compartir comidas y sentirse en familia. La restauración del inmueble, en la que se cuidó al máximo el respeto por la arquitectura tradicional, fue larga, pero concluyó hace un año, a tiempo de inaugurar lo que hoy es el restaurante Can Mussonet.

El restaurante tiene un amplio y agradable jardín. SERGIO G. CAÑIZARES
El restaurante tiene un amplio y agradable jardín. SERGIO G. CAÑIZARES
Este establecimiento, que cuenta con un tranquilo y amplio jardín, abre todo el año. En verano, de martes a domingo de 19 a 00 horas y en invierno, de jueves a domingo de 13 a 16 horas y, después, a partir de las 20 (domingos sólo mediodía). El respeto a la tradición, el amor por la comida y el homenaje a la familia se intuyen no sólo en la carta sino también en los espacios. El chef Manuel Antón Morales fusiona la gastronomía local con sabores de otros países. En Can Mussonet se puede disfrutar de unos canelones con la receta de la abuela, unas croquetas de botifarró o una ensalada payesa pero también de un roll de salmón o un steak tartar.
Algunas deliciosas propuestas. S.G.C.
Algunas deliciosas propuestas. S.G.C.
El entorno es otro factor clave a la hora de crear ese ambiente familiar y relajante. La gran higuera que preside el jardín es quizás el símbolo más icónico de esa defensa de la tradición y de las costumbres isleñas y del homenaje que se rinde a la familia. Los olores, los sabores y el ambiente de Can Mussonet mantienen viva la memoria de aquella isla.  width=

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